viernes, 5 de junio de 2009

lilu lu li lu lu lu luuuuuuuu (silbando)




Pues eso mismo, por si no ha quedado claro con el título, hoy hemos estado haciendo una ruta
por el río Kwai, el de la peli (en Thai se pronuncia Cué).Antes de Kananchaburi, donde está el puente, estuvimos visitando el museo JEATH (Japan,
England, Australian, Thailand y Holland), donde hay documentos fotográficos de la
construcción de la vía del tren de la muerte, denominado así debido a las numerosas bajas
durante su construcción, principalmente por el gran desgaste físico y por las enfermedades.
Después fuimos al cementario donde reposan los restos de más de 6000 obreros fallecidos en
la construcción de la vía. En poco más de un año se construyeron los 415 km. de vía, estamos
hablando en torno al año 1942. Hoy en día, con los medios actuales se tardaría mas de 3
años en su construcción.A Conchi creo que le va quedando claro que el medio más seguro de transporte es el avión.
Vaya carraca de tren en el que montamos; tuvimos la suerte de ir el mismo vagón que un grupo
de Rotary International, una fundación para la construcción de edificios benéficos.Una vez que comimos en un paraje muy vegetal, hemos retomado la carretera para ir rumbo
Ayutaya. Viajamos junto a la guía con otras dos parejas españolas. vamos en un monovolumen
Toyota bastante cómodo por cierto; sus asientos en próximos dias serán la prolongación de
nuestra espalda, pues durante más de 1000 km nos acompañará.A medio camino de Ayutaya paramos en un puesto al lado de la carretera donde se podía comer
algo. Ratas. Pues eso, ratas vuelta y vuelta. Nadie se animó a probarlas. Me gustaría haber
visto a Daiana o Mike Donovan por allí, escobollando hasta el último de los huesecillos.Al llegar a Ayutaya fuimos a visitar otro templo, al cual volveremos luego después de cenar.





























1 comentarios:

  1. Hoy mi día también ha ido sobre puentes. El mío se llama el puente guay y será el del próximo fin de semana.
    ¡Por fin te vemos en las fotos Conchi!
    Abrazos
    José L.

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